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ENIAC es una respuesta habitual a la pregunta de cuál fue el primer ordenador de la historia, pero necesita un matiz: fue una máquina electrónica, digital, programable y de propósito general presentada públicamente en 1946. Antes existieron otros sistemas que cumplen parte de esas características. La respuesta cambia si se busca el primer diseño, la primera máquina programable operativa o el primer ordenador con programa almacenado.

La informática no nació en un único momento. La automatización del cálculo, la programación, la electrónica y la memoria de instrucciones se desarrollaron mediante proyectos diferentes. Entender qué aportó cada uno permite situar a ENIAC junto a la Z3, Colossus y el Manchester Baby sin adjudicarles una prioridad idéntica. Cada máquina resolvió un problema técnico que hoy parece inseparable de un ordenador.

Qué significa llamar ordenador a una máquina antigua

Una calculadora puede realizar operaciones sin admitir una secuencia flexible de instrucciones. Una máquina programable permite modificar su comportamiento, aunque esa programación se haga mediante cintas, conexiones o interruptores. También hay que distinguir sistemas mecánicos, electromecánicos y electrónicos. La incorporación de electricidad no implica que la lógica interna se ejecute mediante componentes electrónicos.

La expresión propósito general añade otra condición: poder abordar distintos tipos de problemas, en lugar de estar dedicada a una tarea muy específica. El programa almacenado introduce una diferencia adicional, porque las instrucciones se conservan en memoria para su ejecución. Una máquina puede ser programable sin funcionar inicialmente con ese principio.

La prioridad histórica depende de las características que se exijan. Si se eliminan esos criterios, varias máquinas terminan compitiendo por un título que describe logros diferentes. La comparación resulta más clara al separar el diseño de la construcción, la construcción de la primera operación y la primera operación de la presentación pública.

Babbage y el diseño de una máquina programable

Durante el siglo XIX, Charles Babbage desarrolló proyectos para automatizar cálculos. Su máquina diferencial estaba orientada a producir tablas matemáticas. La máquina analítica planteaba una ambición más amplia: realizar diferentes cálculos mediante una organización que incluía memoria, procesamiento y control por instrucciones. La relación entre esos proyectos explica su presencia habitual en los antecedentes del ordenador.

La máquina analítica no llegó a completarse como un sistema plenamente operativo en vida de Babbage. Por eso conviene describirla como un proyecto precursor y evitar presentarla como un ordenador funcional que ya realizaba todas las operaciones previstas. Su importancia está en la concepción de una máquina configurable para cálculos diversos, mucho antes de que la electrónica permitiera construir sistemas prácticos.

Ada Lovelace estudió ese proyecto y publicó notas que abordaban sus posibilidades. Su trabajo ayuda a comprender que una máquina de cálculo podía manipular representaciones siguiendo reglas, con un alcance que iba más allá de producir una tabla concreta. Esta etapa pertenece a la historia de las ideas de computación y programación, aunque no equivalga a la puesta en marcha de un ordenador electrónico.

La Z3 de 1941: programable y electromecánica

Konrad Zuse terminó la Z3 en 1941. Se considera un hito como máquina de cálculo binaria, automática y programable que funcionaba mediante relés. Esos componentes son electromecánicos: una acción eléctrica provoca un cambio físico de contacto. Esa característica la diferencia de los ordenadores electrónicos posteriores que emplearon válvulas para ejecutar sus operaciones.

La Z3 demuestra por qué resulta incompleto decir que antes de ENIAC no existía ninguna máquina programable. Había una realización operativa capaz de seguir instrucciones para efectuar cálculos. Su diseño y sus límites eran distintos de los de un ordenador actual, pero la distancia tecnológica no elimina el logro de automatizar una secuencia programada.

El contexto bélico dificultó la difusión y conservación de estos desarrollos. La máquina original fue destruida y su conocimiento posterior se apoyó en documentación y reconstrucciones. Al comparar imágenes de museo, conviene recordar que una réplica puede mostrar el funcionamiento de un diseño sin ser el ejemplar que operó durante su primera demostración.

Colossus: electrónica para una tarea específica

Colossus entró en funcionamiento en Bletchley Park a comienzos de 1944. Se utilizó para ayudar al análisis de mensajes cifrados con el sistema Lorenz. Su funcionamiento electrónico y su capacidad de programación lo sitúan entre las primeras máquinas digitales electrónicas programables, aunque su finalidad estaba vinculada a un trabajo especializado de criptoanálisis.

Su prioridad no equivale a la de una máquina de propósito general. Las posibilidades de configuración estaban orientadas al problema para el que se había construido. Además, el secreto que rodeó el proyecto limitó durante décadas su presencia en los relatos públicos de la informática. Esa situación contribuyó a que las explicaciones populares sobre los primeros ordenadores fueran incompletas.

Colossus tampoco almacenaba un programa en memoria como lo haría un ordenador moderno. Este detalle permite entender que electrónica, programación y programa almacenado son avances relacionados, pero independientes. Una máquina puede reunir los dos primeros y seguir organizando sus instrucciones de una manera muy diferente de la que utiliza un portátil.

ENIAC y el cálculo electrónico de propósito general

ENIAC fue desarrollado en la Universidad de Pensilvania por un equipo encabezado por John Mauchly y J. Presper Eckert. Su presentación pública en febrero de 1946 lo convirtió en una referencia del cálculo electrónico de propósito general. Podía configurarse para distintos problemas numéricos y empleaba válvulas electrónicas, con unas dimensiones y necesidades muy alejadas de las de los equipos personales.

En su configuración original, preparar un cálculo exigía conectar unidades y ajustar interruptores. Esa tarea requería traducir el problema a una organización de operaciones que la máquina pudiera ejecutar. Entre las programadoras pioneras estuvieron Jean Jennings Bartik, Betty Snyder Holberton, Kathleen McNulty y sus compañeras del equipo de seis mujeres que trabajó en esa programación.

ENIAC no nació con el programa almacenado de un ordenador moderno. Su capacidad de propósito general convivía con una preparación física laboriosa. Ese límite no reduce su importancia, pero impide describirlo como si su forma inicial de programación ya fuera idéntica a cargar una aplicación desde memoria.

Manchester Baby y las instrucciones dentro de la memoria

El Manchester Baby ejecutó un programa almacenado electrónicamente el 21 de junio de 1948. Era una máquina experimental destinada a probar una tecnología de memoria, pero su funcionamiento mostró que las instrucciones podían conservarse y ejecutarse internamente. Ese principio simplificó el camino hacia máquinas donde cambiar de tarea no exigía reorganizar conexiones físicas de la misma manera.

La respuesta más precisa puede expresarse así: la Z3 destaca por su cálculo programable electromecánico, Colossus por la electrónica programable especializada, ENIAC por el propósito general electrónico y Manchester Baby por el programa almacenado electrónico. La historia del primer ordenador se entiende mejor como una sucesión de avances identificables que como la invención aislada de una sola máquina.